lunes, 2 de julio de 2012







UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
(FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES CUAUTITLÁN)


MÓDULO I. HACIA UN MODELO DE COMPETENCIAS DIRECTIVAS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEL GDF

MANUAL DEL PARTICIPANTE




PERÍODO DE IMPARTICIÓN: DEL 22 DE MAYO AL 5 DE JUNIO DE 2012
NOMBRE DEL CAPACITADOR: LIC. GUILLERMO REYES GÓMEZ












Al término del módulo, el participante:

Identificará el modelo de competencias con base a un enfoque grupal que permita diseñar, encauzar y desarrollar los conocimientos, habilidades y aptitudes que demanda la gestión administrativa


Introducción

Este diplomado es una aproximación a la formación y el desarrollo de los recursos humanos mediante modelos de la competencia directiva basado en un sistema de DNC aplicado a la administración pública del Gobierno del Distrito Federal.
Se pretende coadyuvar con el Gobierno del Distrito Federal en los retos para la formación de cuadros directivos y de esa manera obtener la eficiencia, eficacia y efectividad en la gestión administrativa conforme a las mejores prácticas de gobierno.

En el primer módulo se presenta el marco teórico conceptual con una descripción de las tendencias en materia de competencias directivas desde un enfoque globalizado y se citan autores que hablan sobre las características del mundo global y las competencias requeridas por los mandos medios y directivos de cualquier organización ya sea pública o privada en el siglo XXI. Siguiendo esta línea entramos al estado del arte sobre las competencias, su definición, clasificación y su incidencia en los escenarios globales.

La estrategia fue investigar de manera documental el estado del arte en materia de capacitación en competencias directivas y su influencia de manera global; asimismo se analizan las características, tipos y formas de adquirir las competencias (habilidades, conocimientos y actitudes) que requiere tener un directivo.

Se plantea en este capítulo la pertinencia de contar con una metodología que evalué las competencias desde el enfoque de 360° para mantener una evaluación periódica del directivo en cuestión.
En este marco conceptual se aborda la teoría de la organización, su evolución y sus perspectivas en relación al rol que juega el administrador en las organizaciones y se enlaza con la conceptualización de la administración pública, su modernización y el papel que juega el servidor público
Se hace la investigación documental de la DNC de los años 2008 a 2010 y se integran los resultados que podrán verse con más claridad en el modelo de competencias, de todas las dependencias y delegaciones del GDF. En este apartado se elaboran las gráficas más representativas sobre las temáticas en la formación de directivos que se llevaron durante los años analizados.
Se integra el modelo de capacitación en competencias directivas que surge del análisis de la DNC estudiada y de la investigación de los grupos de enfoque. Se hacen los comentarios preliminares, se integra el modelo y se hace una descripción de cada una de las áreas competenciales propuestas con el fin de integrar el mapa curricular inicial para la formación directiva. Se plantea la necesidad de incorporar una estrategia pedagógica para llevar de manera integral el modelo de competencias directivas.
Esperamos que este diplomado sea un referente para la discusión en materia de formación de los servidores públicos de cualquier institución ya que la función pública vive en el ámbito de exigencias ciudadanas y de una puntual vigilancia por parte de la opinión pública. Asimismo México vive también una competencia político-electoral. Hay diversas experiencias de alternancia en el poder, tanto en la esfera federal como en la estatal y municipal. De continuar dicha tendencia se estarán creando las bases institucionales para que la profesionalización del servicio público sea cada vez más una realidad y sobre todo un logró ciudadano.


1.  Globalización

La sociedad actual avanza hacia el desarrollo del conocimiento y su capacidad de renovación continúa como base de la competitividad y del liderazgo. En la sociedad del conocimiento predominarán las organizaciones inteligentes, con empleados capaces de estar al día en su entorno profesional y de anticipar las expectativas de la sociedad. Por ello la formación adquiere una dimensión especial, ha de buscar la capacitación para manejar problemas complejos, procurando desarrollar destrezas y habilidades de naturaleza actitudinal y emocional.
La formación en administración de empresas ha de enfocarse hacia el desarrollo de competencias directivas, el conocimiento de la organización, el identificar problemas, analizarlos y resolverlos en un contexto organizacional dinámico donde las habilidades sociales son la clave.




1.1 Las organizaciones del siglo XXI

El entorno económico y social de las organizaciones ha experimentado cambios muy profundos en las décadas recientes, que han desembocado en el fenómeno de la globalización tan característico de la sociedad actual. Junto a otros factores de naturaleza geopolítica, económica y social, este proceso se ha visto acelerado por el desarrollo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC´s), hasta desembocar en una sociedad global denominada Sociedad de la Información (Comisión Europea, 1996) que ha sucedido a la sociedad industrial propia del período histórico anterior.

Sin embargo, más recientemente se está hablando ya de una emergente Sociedad del Conocimiento (1) (OCDE, 1998), que se caracteriza por incorporar la información y el conocimiento a todos los procesos materiales de producción y distribución, generando innovaciones técnicas, comerciales, financieras, sociales y jurídicas, que afectan a las organizaciones y a los ciudadanos. En este nuevo contexto, la capacidad para generar riqueza se asienta de manera creciente en la generación de recursos intangibles, por lo que la clave del desarrollo y de la competitividad en el futuro próximo estará en la capacidad de obtener, procesar y generar información y conocimiento de forma ágil, rápida y flexible. El conocimiento y su gestión se erige en el recurso estratégico principal de la sociedad global (Grant, 1996).

Dada la lentitud que caracteriza la creación de intangibles (Castillo, 2001), la construcción de la sociedad del conocimiento exige un profundo cambio en la configuración y comportamiento de los agentes —políticos, económicos y sociales—que han de estar dispuestos a involucrarse en un proceso de aprendizaje complejo y continuo, característico de la sociedad que aprende, que permita la traslación del concepto de empresa de conocimiento (learning organization (2)) al ámbito social para poder crear una sociedad de la innovación y el conocimiento (the learning region) (Bianchi y Kluzer, 1997). Los entornos crecientemente dinámicos característicos de la sociedad del conocimiento demandan organizaciones cada vez más ágiles, flexibles y planas, con puestos de trabajo especializados y exigentes al tiempo que versátiles. Las tendencias internas que caracterizan a las nuevas estructuras organizativas incluyen elementos como los siguientes (Rastrollo y Castillo, 2003; Aguirre, Castillo y Tous, 2003:318):

MODELO DE COMPETENCIAS EXIGIDAS EN LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO


Fuente: (Guerrero & Clavero, 2004)

·         Simplificación de los niveles de la jerarquía organizativa, dando lugar a organigramas más planos mediante la combinación de tareas y la descentralización de la toma de decisiones.
·         Organización del trabajo en torno a procesos y flujos, y no en torno a tareas o funciones, enlazando la tarea realizada con las necesidades y capacidades de clientes y proveedores.
·         Gestión en torno a los equipos en lugar de los individuos, usando grupos de alta capacidad interconectados en red como unidad básica para la ejecución del trabajo, la toma de decisiones y la retribución según resultados.
·         Énfasis en las competencias de las personas más que en la especialización funcional requiriéndose un empleado tipo altamente capacitado, emprendedor, confiable y versátil capaz de integrarse en equipos diferentes y de desempeñar roles diversos, por lo que habrá de poseer elevadas habilidades sociales.
·         Redefinición de los mecanismos de coordinación y control de la organización, que se basará en la adaptación mutua y en la estandarización de normas, promoviendo el compromiso organizativo de los empleados y el control interno basado en la confianza, en la interiorización de valores y en objetivos compartidos.
·         Libre flujo de información dentro de la organización a través de redes abiertas, y utilización de redes de comunicación descentralizadas para el intercambio de conocimientos con el mundo exterior.

·         Orientación al cliente y a la reducción del tiempo de desarrollo del producto, procurando la satisfacción del cliente por encima de todo.
·         Maximización de los contactos con proveedores y clientes, desarrollando hábitos de cooperación y estrategias de alianzas, aunque siempre manteniendo la especialización centrada en las competencias nucleares de cada organización.

Las empresas y las organizaciones propias de la nueva economía se caracterizarán por unos puestos de trabajo cada vez más exigentes, capaces de seguir el ritmo de la sociedad en su avance hacia el desarrollo del conocimiento y la capacidad de renovarlo continuamente (3). En la sociedad del conocimiento predominarán las organizaciones inteligentes, y en ellas los empleados con capacidad de estar al día en su entorno profesional, de adaptarse a la rápida evolución de las cualificaciones y de captar y anticipar las expectativas de sus clientes y de la sociedad (Castillo, 2003:326).

Estas condiciones alteran la naturaleza y los términos del contrato organizativo, pero también de las carreras profesionales típicamente verticales y locales que se están transformando en carreras laterales y espirales, con énfasis en la experiencia internacional, y donde los puestos de trabajo estables son cada vez más difíciles de mantener (Cardona y Chinchilla, 1999).


El empleado tipo de la sociedad del conocimiento es un titulado universitario con probable formación de postgrado, altamente capacitado pero también versátil, capaz de integrarse en equipos diferentes, de desempeñar roles diversos adaptándose con rapidez a los cambios, y de desplegar un amplio abanico de habilidades sociales, indispensables para la interacción y la creación de activos intelectuales (Rastrollo y Castillo, 2003).

Las competencias se erigen en el elemento clave en torno al cual gira la gestión del capital humano, y las instituciones que poseen la responsabilidad de formarlo y prepararlo para el ejercicio profesional deben asumir el reto de educar en el sentido más amplio, redefiniendo los procesos formativos, cuya finalidad tenderá más a la facilitación de estrategias para la adquisición, generación y transmisión de conocimiento de forma permanente, unido todo ello al desarrollo de habilidades organizativas y sociales (Bermúdez y Castillo, 2000).

En la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas, más que simplemente «enseñar y aprender», la formación tendrá que enfocarse a «enseñar a aprender», a «enseñar a desaprender» (Castillo, 2003:329) y a «enseñar a desenvolverse». (Guerrero & Clavero, 2004)


1.2 Estado del arte

Durante los últimos años las habilidades, conocimientos y actitudes en el puesto de trabajo ha tenido cambios; de acuerdo al tipo de organización de que se trate se le han agregado otros conceptos no menos importantes; por ejemplo en las organizaciones gubernamentales se ha puesto en énfasis en la transparencia de las acciones de gobierno y se le pide al funcionario que actué con ética pública; asimismo en las empresas se les solicita a los directivos que incorporen en sus quehacer cotidiano los valores que serán pieza fundamental en las acciones de la empresa.

Por esta razón continuaremos analizando el estado del arte sobre lo que son las competencias, su clasificación, definición y sobre todo los elementos a considerar según sea empresa pública o privada.

1.2.1 ¿Qué son las competencias?


El concepto de competencia empezó a usarse en el contexto de la empresa a partir de McClelland (1973), para mostrar que el éxito profesional no se puede predecir únicamente con tests de inteligencia. Posteriormente, Boyatzis (1982) hizo un estudio de las competencias directivas en el que preguntaba a un colectivo de directivos cuáles eran los comportamientos específicos que les habían ayudado a ser eficaces en su puesto. Sin embargo, las competencias no están aún claramente definidas en este estudio y abarcan tanto aptitudes como conocimientos, actitudes y rasgos de personalidad.
Las competencias siempre se refieren al comportamiento de las personas en el trabajo o en situación de trabajo. En este sentido los conocimientos son más fáciles de evaluar que las competencias. Por esta razón en los procesos de selección de personal se evalúan primero. Por esta razón están en la base de la pirámide ya que son lo más importante.





Fuente: (Alles, 2006)

Ejemplos de conocimientos:
·         Informática;
·         Contabilidad gubernamental;
·         Legalidad administrativa;
·         Cálculos matemáticos;
Entre otros.




Ejemplos de competencias (que se observan a través del comportamiento)
·         Iniciativa, autonomía;
·         Orientación al ciudadano;
·         Comunicación;
·         Trabajo en equipo;
·         Liderazgo;
·         Entre otras

1.2.2 Definición de competencia


Para Spencer y Spencer: “competencia es una característica subyacente en el individuo que esta causalmente relacionada con un estándar de efectividad y/o con un performance superior en un trabajo o situación”. (Spencer, 1993)

En relación a la característica subyacente significa que las competencias es una parte profunda de la personalidad y puede predecir el comportamiento en una amplia variedad de situaciones y desafíos laborales.
Causalmente relacionada significa que la competencia origina o anticipa el comportamiento y el desempeño.
Estándar de efectividad significa que la competencia realmente predice quién hace algo bien o pobremente, medido sobre un criterio general o estándar. Ejemplo de criterios: el volumen de ventas para vendedores o el número de clientes que compran un servicio.

1.2.3 Clasificación de competencias


Para Spencer y Spencer son cinco tipos de competencias: (Spencer, 1993)

Motivación. Los intereses que una persona considera o desea consistentemente. Las motivaciones “dirigen con llevan y seleccionan” el comportamiento hacia ciertas acciones u objetivos y lo alejan de otros. Ejemplo: Las personas que desean éxito se establecen metas y están dispuestas a ser retroalimentadas.
Características. Son características físicas y respuestas consistentes a situaciones e información. Ejemplo: Tiempo de reacción y buena vista son competencias físicas para los pilotos de combate. El autocontrol y la iniciativa son respuestas consistentes a situaciones más complejas. Algunas personas no molestan a otras y actúan por encima y más allá del llamado del deber para resolver problemas bajo estrés. Estas competencias son características de gerentes exitosos.


Los motivos y las características son operarios intrínsecos o “rasgos supremos” propios que determinan cómo se desempeñarán las personas a largo plazo en sus puestos sin una supervisión cercana.

Concepto propio o concepto de uno mismo. Las actitudes, valores o imagen propia de una persona. Ejemplo: La confianza en sí mismo, la seguridad de poder desempeñarse bien en cualquier situación, son parte del concepto de sí mismo.
Los valores de las personas son motivos reactivos que corresponden o predicen cómo se desempeñarán en sus puestos a corto plazo y en situaciones donde otras personas están a cargo. Por lo general, las personas que valoran estar en “management” pero no les gusta o no consideran influenciar a otros a un nivel motivacional, ingresan a posiciones de management pero luego fracasan.

Conocimiento. La información que una persona posee sobre áreas específicas. Ejemplo: conocimiento de la anatomía de los nervios y músculos en el cuerpo humano. El conocimiento es una competencia compleja. En general las evaluaciones de conocimientos no logran predecir el desempeño laboral porque el conocimiento y las habilidades no pueden medirse de la misma forma en que se utilizan en el puesto. En primer lugar, muchas evaluaciones miden la memoria cuando lo que realmente importa es la información. En segundo lugar, las evaluaciones de conocimientos son “respondedoras”. Miden la habilidad de la persona para determinar cuál es la respuesta adecuada entre una variedad de respuestas, pero no miden si una persona puede actuar con base en el conocimiento.

En tercer lugar, el conocimiento predice lo que una persona puede hacer, no lo que realmente hará
Habilidad. La capacidad de desempeñar cierta tarea física o mental. Ejemplo: la mano de un dentista para arreglar una caries sin dañar el nervio, la capacidad de un programador para organizar 50,000 líneas de código en un orden lógico secuencial.

Las competencias mentales o cognoscitivas incluyen pensamiento analítico (procesamiento de información y datos, determinación de causa y efecto, organización de datos y planos) pensamiento conceptual (reconocimiento de características en datos complejos)
Ahora bien, el tipo o nivel de competencias tiene implicaciones para planear los recursos humanos. Las competencias de conocimiento y habilidad tienden a ser características visibles y relativamente superficiales. Las competencias de conceptos de sí mismo, características y motivaciones están más escondidas, más “adentro” de la personalidad.



Para Spencer y Spencer las competencias se clasifican en:

COMPETENCIAS
DE LOGRO Y ACCIÓN
Orientación al logro
 Preocupación por el orden, calidad y precisión
Iniciativa
Búsqueda de información


 COMPETENCIAS
DE AYUDA Y SERVICIO
Entendimiento interpersonal
Orientación al Clienta

COMPETEN
CIAS DE INFLUENCIA
Influencia e impacto
Construcción de relaciones
Conciencia organizacional

COMPETENCIAS GERENCIALES
Desarrollo de personas
Dirección de personas
Trabajo en equipo y cooperación y Liderazgo

COMPETENCIA COGNOSCITIVAS
Pensamiento analítico
Razonamiento conceptual
Experiencia técnica/profesional/de dirección

COMPETENCIA DE EFICACIA PERSONAL
Autocontrol
Confianza EN SÍ MISMO
Comportamiento ANTE LOS FRACASOS
Flexibilidad



Fuente: (Spencer, 1993)

1.2.4 Competencias estratégicas, intratégicas y de eficacia personal


Son competencias que reflejan tres áreas importantes a desarrollar en cualquier tipo de organización sea pública o privada




MODELO DE COMPETENCIAS DIRECTIVAS

    •ESTRATÉGICAS:
Visión de negocio
Resolución de problemas
Gestión de recursos
Orientación al cliente
Red de relaciones efectivas
Negociación



INTRATÉGICAS
Comunicación
Organización
Empatía
Delegación
Coaching
Trabajo en equipo 

EFICACIA PERSONAL
Proactividad 
Iniciativa
Creatividad
Autogobierno
Disciplina
Concentración
Autocontrol
Gestión personal 
Gestión del tiempo
Gestión del estrés
Gestión del riesgo
Desarrollo personal 
Autocritica
Autoconocimiento
Cambio personal 


Fuente: (López, 1994)

1.2.4.1 Competencias estratégicas


Es el grupo de competencias directivas que se refiere a la capacidad estratégica de un directivo y a su relación con el entorno externo de la empresa. Para este grupo proponemos las siguientes competencias básicas:

Modelo de competencias Estratégicas
Visión de negocio
Reconoce y aprovecha las oportunidades, los peligros y las fuerzas externas que repercuten en la competitividad y efectividad del negocio.



Resolución de problemas
Identifica los puntos clave de una situación o problema complejo, y tiene capacidad de síntesis y de toma de decisiones.

Gestión de recursos
Utiliza los recursos del modo más idóneo, rápido, económico y eficaz para obtener los resultados deseados.

Orientación al cliente
Responde con prontitud y eficacia a las sugerencias y necesidades del cliente.

Red de relaciones efectivas
Desarrolla y mantiene una amplia red de relaciones con personas clave dentro de la empresa y del sector.

Negociación
Consigue el apoyo y la conformidad de las personas y grupos clave que influyen en su área de responsabilidad.

1.2.4.2 Competencias intratégicas


Es el grupo de competencias directivas que se refiere a la capacidad intratégica de un directivo (su capacidad ejecutiva y de liderazgo en el modelo de Pérez López) y a su relación con el entorno interno de la empresa. Para este grupo, proponemos las siguientes competencias básicas:

Comunicación
Comunica de manera efectiva, empleando tanto procedimientos formales como informales, y proporciona datos concretos para respaldar sus observaciones y conclusiones

Organización
Asigna objetivos y tareas a las personas adecuadas para realizar el trabajo y planifica su seguimiento.

Empatía
Escucha, tiene en cuenta las preocupaciones de los demás y respeta sus sentimientos.

Delegación
Se preocupa de que los integrantes de su equipo dispongan de la capacidad de tomar decisiones y de los recursos necesarios para lograr sus objetivos.

Coaching
Ayuda a sus colaboradores a descubrir sus áreas de mejora y a desarrollar sus habilidades y capacidades profesionales.

Trabajo en equipo
Fomenta un ambiente de colaboración, comunicación y confianza entre los miembros de su equipo y los estimula hacia el logro de los objetivos comunes.

1.2.4.3 Competencias de eficacia personal


Es el grupo de competencias directivas que se refiere a los hábitos básicos de una persona con ella misma y con su entorno. Estas competencias potencian la eficacia de los otros dos grupos de competencias directivas: las estratégicas y las intratégicas.
Proponemos una lista de cuatro competencias básicas cada una de las cuales se divide en tres subcompetencias.

Proactividad
Iniciativa
Muestra un comportamiento emprendedor, iniciando y empujando los cambios necesarios con tenacidad.

Creatividad
Genera planteamientos y soluciones innovadoras a los problemas que se le presentan.

Autonomía personal
Toma decisiones con criterio propio, no como resultado de una simple reacción a su entorno.

Autogobierno
Disciplina
Hace en cada momento lo que se ha propuesto realizar, sin abandonar su propósito a pesar de la dificultad de llevarlo a cabo.

Concentración
Mantiene un alto grado de atención ante uno o varios problemas durante un largo periodo de tiempo.
Autocontrol
Controla sus emociones y actúa de manera apropiada ante distintas personas y situaciones.

Gestión personal
Gestión del tiempo

Prioriza sus objetivos, programando sus actividades de manera adecuada y ejecutándolas en el tiempo previsto.

Gestión del estrés
Mantiene el equilibrio personal ante situaciones de especial tensión.

Gestión del riesgo
Toma decisiones adecuadas en situaciones de gran responsabilidad y alto grado de incertidumbre.

Desarrollo personal
Autocritica
Evalúa con frecuencia y profundidad su propio comportamiento y la realidad que le circunda.

Autoconocimiento
Conoce sus puntos fuertes, su puntos débiles, tanto en el ámbito profesional como personal.

Cambio personal
Cambia sus comportamientos. Con el fin de fortalecer sus puntos fuertes y superar sus puntos débiles

Para Levy-Leboyer las competencias universales para los cuadros superiores son las siguientes: (Levy-Leboyer, 1997)

COMPETENCIAS UNIVERSALES PARA CUADROS SUPERIORES
Presentación oral
Negociación
Comunicación oral
Vocación para el análisis
Comunicación escrita
Sentido común
Análisis de problemas de la organización
Creatividad
Comprensión de los problemas de la organización
Toma de riesgos
Análisis de los problemas de fuera de la organización
Decisión
Comprensión de los problemas de fuera de su organización
Conocimientos técnicos profesionales
Planificación y organización
Energía
Delegación
Apertura a otros intereses
Control
Iniciativa
Desarrollo de los subordinados
Tolerancia al estrés
Sensibilidad
Adaptabilidad
Autoridad sobre individuos
Independencia
Autoridad sobre grupos
Motivación
Tenacidad

Fuente: (Levy-Leboyer, 1997)

SUPRACOMPETENCIAS
INTELECTUALES
Perspectiva estratégica
Análisis y sentido común
Planificación y organización
INTERPERSONALES
Dirigir colaboradores
Persuación
Decisión
Sensibilidad interpersonal
Comunicación oral
ADAPTABILIDAD
Adaptación al medio
ORIENTACIÓN A RESULTADOS
Energía e iniciativa
Deseos de éxito
Sensatez para los negocios
Fuente: (Levy-Leboyer, 1997)

1.2.5 Competencias directivas en escenarios globales


En la lógica actual de globalización e intensa competencia, así como en el contexto de las tendencias organizacionales que se perciben en el mundo entero, la mayoría de los estudios en temas de liderazgo y gerencia coinciden en que las competencias de los individuos responsables de la conducción organizacional al más alto nivel, tienen que ser revisadas con el propósito de que el inventario de capacidades de dichas personas guarde correspondencia con las exigencias que el entorno global actual está requiriendo de las organizaciones.

Las viejas maneras de conceptuar y operar los negocios, que aún son de uso frecuente en la mayoría de administradores de mayor jerarquía de las organizaciones sociales de distintos tipo y nacionalidad, necesitan ser reemplazadas por formas más vanguardistas, auténticas, agresivas, estratégicas y responsables. Las decisiones que toman los directivos de nivel superior impactan el funcionamiento total de las organizaciones que dirigen y guardan estrecha conexión con los conocimientos y creencias que ellos han cultivado.

Conocer y comprender las competencias que los nuevos escenarios turbulentos y cambiantes están exigiendo a los directivos, les permitirá emprender acciones de capacitación y/o actualización para contar con los conocimientos, habilidades y rasgos personales que guarden correspondencia con las nuevas realidades.
Las competencias que necesitan poseer hoy los altos directivos para estar en armonía con los requerimientos del mundo empresarial actual son muchas; sin embargo, hay algunas que se constituyen en esenciales y que son transversales al tipo de empresa y, por consiguiente, trascienden al tipo de directivo.

Se pondrá especial atención a cinco competencias que, en opinión de Puga Villarreal y Martínez Cerna, resumen de alguna forma la relevancia de los comportamientos observables y habituales que justifican el éxito de una persona en su función directiva, éstas son: orientados al conocimiento; liderazgo; habilidad de comunicación; valores éticos y habilidad para trabajar en equipo. (Puga Villarreal, 2008)

Desde esta perspectiva, y entendiendo que las competencias directivas en escenarios globales constituyen el eje o centro de estas cinco competencias, se desarrollarán en los siguientes apartados el significado y los alcances de cada uno de los atributos gerenciales señalados (o habilidades blandas), entendiendo que cada competencia forma parte y contribuye a desarrollar las competencias directivas necesarias para escenarios globales que se presentan en un modelo conceptual que permitirá comprender la totalidad del conjunto de análisis con un enfoque más sistémico.



A continuación se presenta una gráfica de las competencias sugeridas por dichos autores; de manera general se describen a continuación cada una de ellas:




(Puga Villarreal, 2008)

1.2.6 ¿Cómo desarrollar las competencias directivas?


Las competencias, por ser comportamientos habituales, son un resultado de las características innatas, conocimientos, actitudes y habilidades de la persona.

Las características innatas son aquellos aspectos genéticos que afectan al comportamiento y son difíciles de cambiar. Por tanto, al hablar de desarrollo de competencias, nos vamos a concentrar en el desarrollo de conocimientos, actitudes y habilidades Las vías para conseguir cada uno de estos desarrollos son respectivamente, la información, la formación y el entrenamiento.

Los conocimientos se obtienen a través de la adquisición de nuevos datos: información cuantitativa y cualitativa sobre la realidad. Esto se consigue habitualmente a través de la asistencia a cursos o de la lectura de libros especializados. Así, para desarrollar cualquier tipo de competencia, por ejemplo, negociación, trabajo en equipo o gestión del tiempo, es conveniente empezar por adquirir conocimientos teóricos sobre el tema. Sin embargo, la transmisión de conocimientos no es un proceso automático. Para incorporar efectivamente la nueva información al repertorio de conocimientos ya existente, se requiere claridad de exposición por parte del emisor, un medio de transmisión adecuado y un cierto grado de apertura mental y esfuerzo intelectual por parte del receptor.

Las actitudes son aquellas motivaciones que una persona tiene frente a la acción. El desarrollo de actitudes adecuadas requiere un proceso de formación que capacite a la persona para anticipar las consecuencias de sus acciones y omisiones. De este modo, su capacidad de evaluar la realidad adquiere mayor profundidad. Como consecuencia de ello, la persona puede tener nuevos motivos para la acción. Por ejemplo, una persona que tiene los conocimientos teóricos de cómo trabajar en equipo, no necesariamente va a querer trabajar así.

Las habilidades son aquellas capacidades operativas que facilitan, la acción. El desarrollo de habilidades requiere un proceso de entrenamiento. A través de la repetición de actos se van adquiriendo nuevos hábitos y modos de actuar que resultan eficaces. Por ejemplo, para desarrollar la competencia de gestión del tiempo, una persona debe adquirir varias habilidades. Una de ellas es la utilización eficaz de la agenda, que se compone a su vez de varios hábitos: programar las distintas actividades, anotarlas correctamente, consultar la agenda frecuentemente, etc. El desarrollo de esta habilidad requiere un entrenamiento constante hasta adquirir esos hábitos.


Los conocimientos, actitudes y habilidades no se desarrollan de manera aislada. Interactúan dinámicamente en la formación de las competencias sobre la base de las características innatas de cada persona. Partiendo del modelo de evaluación de las decisiones directivas de Pérez López (1993).

En este modelo, el proceso de decisión que lleva a la acción empieza por dos tipos de conocimiento: abstracto y experimental. El primero incluye los datos teóricos y la información a la que nos hemos referido más arriba como conocimientos. El segundo procede de la experiencia (vivencias y experimentos). El conocimiento experimental produce una motivación'' espontánea” hacia la atractividad de la acción. La actitud frente a una acción puede provenir de una motivación espontánea o racional. La motivación racional aparece cuando la persona, ejercitando su libertad, utiliza su conocimiento para anticipar las posibles consecuencias de la acción. Este ejercicio es lo que Pérez López llama racionalidad La motivación racional nos lleva a actuar según la conveniencia de la acción.

La virtualidad es el hábito que permite decidir según la motivación racional, es decir según lo que conviene hacer y no según lo que es más atractivo. Para que la decisión se transforme en acción, se requieren las habilidades operativas correspondientes. Finalmente, como consecuencia de la acción, se desarrollan aún más las habilidades operativas y se producen nuevos conocimientos experimentales.

Podemos aplicar este proceso a cualquiera de las competencias. Por ejemplo, en el caso de una delegación, un directivo que no tenga esta competencia podrá empezar a desarrollarla asistiendo a un curso en el que le explicaran en qué consiste la delegación. De esta manera, el directivo recibe información al respecto y amplía el contenido de su conocimiento abstracto. Sin embargo, dado que hasta este momento no ha delegado, su experiencia le inclina a no utilizar la delegación y, por ello, su actitud ante ésta puede ser de una cierta repulsa. En consecuencia, es muy probable que el curso sea insuficiente para cambiar sus hábitos en esta competencia.

Un siguiente paso en el proceso de desarrollo de cualquier competencia es la formación adecuada, es decir, aquella que ayuda a la persona a pensar en las consecuencias de sus acciones y omisiones. Esta formación puede darse en cursos interactivos que utilicen el método del caso o en el mismo puesto de trabajo a través del coaching de su superior jerárquico.

Siguiendo con el ejemplo de la delegación, el superior debería empezar por dar ejemplo de esa competencia con su subordinado, delegándole temas concretos. A la vez, le debería ayudar a pensar en las ventajas que este modo de proceder puede tener para él y para sus subordinados. De esta manera, el directivo puede ampliar su visión de la realidad, reforzando así su motivación racional hacia la conveniencia de la delegación.

Un elemento necesario para el desarrollo de cualquier competencia es el querer del directivo de poner en práctica lo que se le ha ayudado a descubrir a través de la información y la formación externas. Este querer, que procede de la libertad personal, tiene dos vertientes: la racionalidad para querer utilizar la información de la que se dispone, y la virtualidad para hacer lo que sea más conveniente aunque no sea lo más atractivo en ese momento.

En el caso del directivo que está en proceso de desarrollar la competencia de delegación, primero tiene que querer utilizar los nuevos datos aprendidos sobre la delegación y después tiene que ser capaz de tomar las decisiones adecuadas para delegar en cada caso, aun cuando le resulte difícil.

Por ejemplo, el directivo puede haber aprendido que para delegar hace falta correr el riesgo de que el subordinado cometa algún error. Sin embargo, puede obviar conscientemente esa información o, aunque la tenga en cuenta, puede no ser capaz de correr ese riesgo. En cualquiera de estos casos, el directivo se deja llevar por la motivación espontanea que procede de su experiencia anterior y decidirá actuar como lo hacía habitualmente. En consecuencia, la competencia no se podrá desarrollar.



El último elemento necesario para desarrollar las competencias es tener las habilidades operativas que posibiliten su ejercicio. Para ello se requiere un entrenamiento adecuado, que consiste en la repetición de acciones para la adquisición de los hábitos operativos correspondientes a esa competencia. Por ejemplo, en el caso de la delegación es necesario desarrollar varias habilidades. Entre otras, conocer a las personas con las que trabajamos y su potencial, distribuir los objetivos adecuadamente y hacer un seguimiento de los mismos.

Cada habilidad se compone, a su vez, de distintos hábitos, que se adquieren a base de repetición de actos. Por ejemplo, un buen seguimiento requiere, entre otros, hábitos como el de apuntar los objetivos de cada subordinado y sus plazos, el de programar momentos para ir viendo cómo se van consiguiendo estos objetivos, el de ayudar a superar los obstáculos que vayan apareciendo, etc.

A medida que se van realizando las acciones propias de una competencia, se van desarrollando las habilidades operativas de ésta y se producen nuevos conocimientos experimentales. Como consecuencia de estos conocimientos, la motivación espontánea hacia esa acción se refuerza, lo cual facilita que se sigan tomando decisiones de ese tipo.

Dado que las habilidades operativas se desarrollan con cada acción, la siguiente acción será más eficaz y producirá mejores aprendizajes. El proceso de desarrollo de una competencia culmina cuando la motivación racional y la espontánea se alinean hacia las acciones propias de esa competencia. Podemos entonces hablar de un comportamiento habitual. (López, 1994)

Por ello, es importante proponer a las personas que queremos que desarrollen ciertas competencias aquellos trabajos y retos profesionales adecuados para el desarrollo de esas competencias. En este sentido, cada empresa deberá buscar las experiencias de trabajo más adecuadas para las distintas competencias que desea desarrollar en sus directivos. Varios autores han estudiado diversas experiencias profesionales que han ayudado a desarrollar competencias directivas. Estas experiencias se pueden agrupar en seis categorías:
§  Poner en práctica un nuevo proyecto: una fábrica, una filial en el extranjero, un nuevo producto o proceso, etc.
§  Resolver una situación problemática o que necesita una reorganización profunda.
§  Asumir la responsabilidad de una misión, operación o proyecto en marcha.
§  Cambiar de función de un puesto staff a uno de línea o viceversa.
§  Aumentar la responsabilidad de la propia función, asumiendo nuevos productos o mercados o creciendo en los que ya se tienen.
§  Trabajar junto a una persona que posea un alto grado de la competencia buscada.





§  COMPETENCIAS DIRECTIVAS EN EL SECTOR PÚBLICO
§  

    •GENERALES:
Conocimiento de la Administración Pública y de la SEP
Calidad y actitud de servicio
Desarrollo humano
Trabajo en equipo
Liderazgo
Alto desempeño

DIRECTIVAS:
Visión estratégica
Comunicación efectiva
Negociación
Red de relaciones efectivas

TÉCNICAS
Proceso de planeación
Proceso académico
Proceso de vinculación
Proceso administración de recursos



§  Fuente: SEP 208

1.3 Roles del administrador

Las competencias directivas están íntimamente ligadas a los roles que el directivo tiene como administrador. La realidad es que los principios y técnicas administrativas modernas deben aplicarse al uso racional de los recursos para el logro eficiente de resultados, por lo que al administrador le corresponde contribuir, valiéndose de sus conocimientos profesionales, a que el organismo en que presta sus servicios, público o privado, lucrativo o no, alcance sus metas en forma eficiente, mediante estructuración y coordinación adecuadas de los recursos disponibles.
Rol significa: papel, proyecto, lista, lo que debe ser.
Las funciones del administrador varían de acuerdo con la posición (nivel jerárquico) que ocupa en la estructura organizativa.
Ser responsable de los resultados tiene como consecuencias que el trabajo del administrador deba desarrollarse dentro de dos dimensiones básicas.
La eficiencia: es el uso adecuado de los recursos para lograr los resultados que se le asignan al administrador, mientras que la eficacia es el logro real en comparación con los resultados planeados.
El administrador también se ve presionado por grupos informales (uniones de trabajadores relacionados por amistad o algún interés económico y social), quienes lo involucran hacia sus intereses. El administrador debe tener la habilidad especial para manejar las situaciones que producen estas presiones y ser institucional.
Todo administrador debe cultivar sus habilidades de dirigir hacia:
Logro de objetivos: lo que más fortalece al administrador son los hechos, sus logros, no solo sus promesas y sus planes, sino los resultados.

Ejecutividad: capacidad de respuesta inmediata para desahogar tareas delegadas y cumplir con tiempo las órdenes superiores o bien compromisos adquiridos en juntas de trabajo.

Tomar decisiones: esta es la parte en la que se tienen que evaluar los pros y los contras de cada decisión ya que no tomar una decisión sería mucho peor, porque paraliza la organización.

Previsión, planeación y control del trabajo: todo administrador debe anticiparse para el futuro esto se puede ver a través de tendencias y proyecciones económico-sociales.

Mantener sistemas de información: no toda la información se puede retener, por lo tanto es necesario contar con archivos ordenados y sistematizados para contar con datos técnicos y administrativos, relacionados con las operaciones, una fuente muy útil es la computadora.

Selección de personal: el administrador debe elegir a una personal multifacética de acuerdo la actividad laboral y la lealtad institucional.

Capacitación: es necesario enseñar al trabajador a tomar decisiones, facilitar su desarrollo personal.

Promotor de la participación: lograr que el trabajador participe para la solución de problemas.

Uso efectivo de la autoridad: debe haber un balance entre el exceso de celo y una autoridad relajada.

Motivador entusiasta: el administrador debe ser un agente motivador es decir debe mantener el nivel de ánimo positivo, esto implica que debe inspirar a la gente y hacer que la gente actué por sí sola en relación con la búsqueda común.

Reconocer el cambio: el administrador debe renovar sus conocimientos cada día, como dijo Heráclito "nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, porque las aguas nuevas siempre están fluyendo". (Lazzati, 1997)

Utilizar la información: Este administrador o management como lo identifica Drucker deberá tener mayor facilidad para el manejo de la información porque cada vez más los gobiernos, los organismos públicos estarán basados en el conocimiento y estarán compuestos por especialistas que dirigen y disciplinan su propia eficacia a través de un feed back organizado desde sus colegas y clientes. Serán organizaciones basadas en la información. (Drucker, Las nuevas realidades, 1989)


1.3.1 La administración pública


Administración Pública es un término de límites imprecisos que comprende el conjunto de organizaciones públicas que realizan la función administrativa y de gestión del Estado y de otros entes públicos con personalidad jurídica, ya sean de ámbito regional o local. (Diez, 1963)

Por su función, la Administración Pública pone en contacto directo a la ciudadanía con el poder político, satisfaciendo los intereses públicos de forma inmediata, por contraste con los poderes legislativo y judicial, que lo hacen de forma mediata. (Diez, 1963)

Se encuentra principalmente por el poder ejecutivo y los organismos que están en contacto permanente con el mismo. Por excepción, algunas dependencias del poder legislativo integran la noción de "Administración Pública" (como las empresas estatales), a la vez que pueden existir juegos de "Administración General" en los otros cuatro poderes o en organismos estatales que pueden depender de alguno.


La noción alcanza a los maestros y demás trabajadores de la educación pública, así como a los profesionales de los centros estatales de salud, a la policía y a las fuerzas armadas. Se discute, en cambio, si la integran los servicios públicos prestados por organizaciones privadas con habilitación del Estado. El concepto no alcanza a las entidades estatales que realizan la función legislativa ni la función judicial del Estado.

Origen y alcances del término

La palabra "administrar" proviene del latín "ad-ministrare","ad" (ir, hacia) y "ministrare" (Servir, cuidar) y tiene relación con la actividad de los ministros romanos en la antigüedad.
No obstante, el concepto de Administración Pública puede ser entendido desde dos puntos de vista. Desde un punto de vista formal, se entiende a la entidad que administra, o sea, al organismo público que ha recibido del poder político la competencia y los medios necesarios para la satisfacción de los intereses generales. Desde un punto de vista material, se entiende más bien la actividad administrativa, o sea, la actividad de este organismo considerado en sus problemas de gestión y de existencia propia, tanto en sus relaciones con otros organismos semejantes como con los particulares para asegurar la ejecución de su misión.

También se puede entender como la disciplina encargada del manejo científico de los recursos y de la dirección del trabajo humano enfocada a la satisfacción del interés público, entendiendo este último como las expectativas de la colectividad. (Wikipedia, 2011)

De esta manera podemos entender que el ente público requiere del saber ser, saber hacer y saber de sus directivos, de sus capacidades y por lo tanto de sus competencias.

Como lo menciona Moctezuma Barragán y Roemer: “Nuestra propuesta de reforma de la administración pública en México se fundamenta en una filosofía de otorgamiento de libertad y autonomía a los servidores públicos con la finalidad de que tomen mejores decisiones.
Proponemos una filosofía de servidores públicos emprendedores que tengan una mayor responsabilidad, en la que la gestión centralizada y altamente controlada sea sustituida por procesos flexibles y eficientes.

En otras palabras, nuestra propuesta sostiene un proceso de transformación del poder, donde éste fluya desde los organismos y dependencias centralizadas hacia la burocracia operativa y dentro de la propia burocracia, desde los niveles de mando más altos hacia los intermedios e inferiores.
Al mismo tiempo, y con objeto de asegurar un mecanismo que garantice una asignación democrática de la responsabilidad y de los compromisos que los burócratas deben tener con los ciudadanos y con los funcionarios electos a través del voto, nuestra propuesta enfatiza la necesidad de orientar los esfuerzos hacia la profesionalización del desempeño de los servidores públicos. (Moctezuma Barragán, 1999)


Nueva gestión pública

Es una serie de reformas administrativas que involucran una gestión por objetivos que utiliza indicadores cuantitativos, uso de la privatización, separación entre clientes y contratistas, la desintegración de instituciones administrativas tradicionales, el enfoque de estados como productor de servicios públicos, uso de incentivos en salarios, costos reducidos y mayor disciplina presupuestaria. Usa la evaluación como instrumento para mejorar el proceso. (Arnold, 2004)
La nueva gestión pública tiene cuatro métodos:


v  La delegación de la toma de decisiones en jerarquías inferiores como agencias operativas, organismos regionales, gobiernos subnacionales pues éstos están más próximos al problema y tienen objetivos más claros.
v  Una orientación hacia el desempeño que comienza desde los insumos y el cumplimiento legal hasta los incentivos y los productos.
v  Una mayor orientación hacia el cliente bajo las estrategias de informar y escuchar al cliente para comprender lo que quieren los ciudadanos y responder con buenos servicios.
v  Una mayor orientación de mercado, aprovechando los mercados o causimercados (a través de contratos de gestión y personal), la competencia entre los organismos públicos, el cobro entre los organismos y la externalización, mejoran los incentivos orientados al desempeño. (Losada, 1999)

Así, la dirección de las reformas es:

v  Una ordenación más estratégica de las políticas públicas.
v  Separando el diseño de las políticas de la implementación, o el financiamiento de la provisión.
v  Un sistema de gestión financiera que haga énfasis en los resultados, entregue un costeo completo, contabilice todos los insumos y los productos, y que al mismo tiempo descentralice los controles de gastos ex ante; comúnmente, los controles se hacen menos específicos (categorías presupuestarias más amplias, por ejemplo) y no se eliminan los controles externos, sino que se cambian de ex ante a ex post.
v  Un sistema de personal descentralizado que ponga mayor énfasis en la gratificación por el desempeño.

1.3.2 La modernización administrativa

Actualmente, la preocupación fundamental radica en emprender reformas institucionales y legales que, efectivamente, permitan transformar estructuras y emprender estrategias de desarrollo con posibilidades de éxito en un horizonte de largo plazo. La complejidad de los problemas que aquejan a las sociedades contemporáneas y la percepción cada vez más generalizada por parte de la sociedad de que el gobierno ha dejado de ser "parte de la solución para el desarrollo" para convertirse en "parte del problema y obstáculo del desarrollo", ha generado una grave crisis de confianza.
En este contexto, muchos gobiernos se han dado a la tarea de revisar a fondo sus fundamentos organizacionales. Ha surgido en muchos países la voluntad política para generar una nueva estructura legal e institucional que permita superar las rigideces e insuficiencias de los modelos administrativos vigentes.

Más que operar modificaciones superficiales, se reconoce la necesidad de contar con un nuevo paradigma para la administración pública que sirva de sustento teórico y metodológico para emprender reformas profundas tanto en la manera en que el gobierno administra los recursos de la sociedad, como en el modo en que ejecuta las decisiones de política pública.

El reto radica en diseñar y aplicar fórmulas que, con base en la obtención de resultados, permitan elevar la eficacia de las instituciones para hacer más eficiente el manejo de los recursos y, de manera fundamental, tornar más profesionales e imputables las decisiones y acciones de los funcionarios. Es en este sentido que el desarrollo de las competencias directivas cobra mayor relevancia en el siglo XXI y se requiere que la inversión en la formación y desarrollo del personal sea cada vez más eficaz y con enfoque a resultados tangibles para la ciudadanía.

El modelo de administración pública propuesto promueve que los gobiernos establezcan misiones claras sustentadas- en resultados y que suscriban convenios de desempeño, mismos que comprometan a las unidades administrativas a responder a la ciudadanía, obteniendo resultados concretos y cuantificables en términos de gestión y de provisión de bienes y servicios públicos. Los compromisos institucionales que forman parte de los convenios de desempeño, implican el otorgamiento de mayores índices de libertad a los funcionarios tanto en la administración y organización de recursos como en la operación de los diversos programas. Se trata de otorgar a los directores o encargados de las unidades administrativas el margen de maniobra necesario para producir los resultados que se esperan de ellos, definiendo con precisión sus niveles de responsabilidad y el volumen de recursos que pueden utilizar para alcanzar determinado objetivo. (Moctezuma Barragán, 1999, pág. 25)

Como lo menciona Ramón Muñoz jefe de la presidencia durante el gobierno de Vicente Fox y a pregunta expresa de Luis F. Aguilar. “En mi opinión, el Servicio Profesional de Carrera debe servir fundamentalmente para atraer, retener y motivar a las mejores mujeres y hombres a la administración pública, de tal manera que al ser seleccionados con base en el mérito y en igualdad de oportunidades podamos verdaderamente atraer a esos talentos que se encuentran en nuestro país para incorporarlos y retenerlos en el gobierno con la mira puesta en ofrecer mejores servicios a la ciudadanía y generar las condiciones para una mejor calidad de vida.

La profesionalización de los servidores públicos permitirá entre otras cosas que en este proceso democrático y de alternancia que vivimos, "los gobiernos transiten con el mínimo trastorno y la máxima eficacia" facilitando en gran medida la tarea de los equipos de gobierno saliente y entrante.

El Servicio Profesional de Carrera debe ser uno de los ejes de la innovación en el gobierno ya que también nos permitirá formar, funcionarios multihabilidades que puedan adaptarse con rapidez a los cambios que nos plantea el entorno de la globalización y la competencia”. (F. Aguilar, 2003)


1.3.3 El servidor público


Definición del servidor público:
Posiblemente la mejor forma de conceptuar al servidor público, consiste en hacer eco de las experiencias históricas acumuladas que disfrutan de mayor crédito. Estamos pensando en las contribuciones de Alemania, Francia y el Reino Unido.

Es frecuente, con mucha razón, que los trabajos sobre el servicio público comiencen con Alemania. Ello obedece a que es la cuna del funcionario moderno y de la carrera administrativa. Tal como lo sustentaba Otto Hintze a principios de este siglo XX, "Alemania es el país clásico de los funcionarios en el mundo europeo, lo mismo que China en Asia y Egipto en la Antigüedad".'

Es de tal modo, porque desde principios del siglo XX el derecho alemán de funcionarios era el más desarrollado de Europa y el mundo. Alemania es el suelo fértil, primigenio, donde se inspiró la idea del funcionario con base en la noción de Estado de derecho, y donde tuvieron su desarrollo primigenio los sentimientos de lealtad y protección del servicio público.

En el siglo XVIII, los funcionarios en general eran denominados servidores reales (Kónogliche Bediente), pero hacia finales de la centuria se generalizó la denominación de servidor del Estado (Staatsdiener). Hoy en día se usa la expresión funcionario (Beamter), que se remonta al siglo XIX, y que un siglo antes todavía refería meramente al servicio real: entonces, el vocablo Beamter era la denominación que se daba a un arrendatario de los dominios reales y que ejercía al mismo tiempo poderes de autoridad. (Hintze, 1966 (911))

En Francia, son agentes públicos todas las personas que participan de manera directa en la ejecución de un servicio público, incluso si ocupan una función subalterna, tales como las de portero de una oficina pública. (Debbasch, 1981 (1972))

Los agentes públicos están sometidos a un régimen derogatorio de derecho común, lo cual suscita para la administración pública obligaciones y derechos particulares. Sin embargo, no todos los agentes públicos son funcionarios.
El término funcionario es utilizado en el lenguaje común para caracterizar a todos los empleados de la administración pública, pero jurídicamente tiene un alcance más restringido y no se aplica sino a cierto tipo de servidores públicos.
Esto obedece a que una gran parte del personal administrativo se encuentra ocupado bajo un régimen de derecho privado: se trata de los servidores de derecho privado, como de semejantes a los funcionarios públicos. De igual modo, solamente algunos agentes están sometidos a un régimen de derecho público y, por consiguiente, tienen la calidad de funcionarios.

Son funcionarios los agentes públicos que gozan del régimen particular de la función pública. Los elementos que le caracterizan están constituidos por la ocupación de un cargo permanente en una administración pública y por la titularización, que consiste en un acto que le confiere la calidad de funcionario y que lo integra a la jerarquía administrativa.

La noción británica de lo equivalente al funcionario en Alemania y Francia, es diferente del concepto que prevalece en la mayor parte de los países de Europa continental, además de que no existe un concepto preciso del servidor civil (civil servant). El servidor civil es, en esencia, un agente de la corona, aunque no es indispensable el real nombramiento para adquirir esta condición.

Según la Crown Proceeding Act de 1947, además del nombramiento por la corona, el servidor público se define por obtener su sueldo de los fondos públicos, pero solamente en el campo de su responsabilidad. Esta imprecisión emana que en Gran Bretaña no hay, como en Francia y Alemania, un estatuto general de los funcionarios.

El servidor público, en suma: es aquel que independientemente de su denominación, ya sea de funcionario o de servidor civil, está normado por un régimen de función pública bajo una ley específica de derecho público o mediante disposiciones equivalentes, y asumen actividades enmarcadas en los intereses primordiales del Estado. No se trata, pues, de todos los empleados o trabajadores del Estado, sino solamente aquellos que, como funcionarios, desempeñan las funciones esenciales que le atañen al Estado y que, en cada caso, cada Estado extiende o restringe a su arbitrio.
Otro rasgo que debe ser resaltado, es que su labor se realiza de manera permanente a través de una carrera administrativa; que dicha carrera exige su profesionalización; y que tal profesionalización se basa en la formación y el perfeccionamiento continuo. (Guerrero O. , 1998)

2. Integración del Modelo Directivo basado en competencias

La idea principal de hacer más eficaz y eficiente el Gobierno del Distrito Federal está en la  implementación de modelos competenciales que le den el plus a la labor que lleva a cabo el personal de estructura dentro de la Administración Pública del GDF.
Desde un enfoque particular se deberán tomar en cuenta los tres ejes de gobierno que plantea la planeación estratégica situacional, a saber:
v  Proyecto de gobierno (Eje rector de gobierno)
v  Capacidad de gobierno (inventarios de talento directivo)
v  Gobernabilidad (gestión político-administrativo)

Nos centraremos en la capacidad de gobierno (inventario de talentos), mujeres y hombres que deberán desarrollar las competencias necesarias para gestionar con eficacia y resultados sus tramos de administración.

A partir de los resultados obtenidos en la DNC basada en problemas con la utilización del marco lógico, podemos pronosticar la estrategia para cumplir con el objetivo de Desarrollar las habilidades, conocimientos, actitudes y valores que se requieren en la administración de los recursos humanos, materiales, financieros y tecnológicos en la Administración Pública del Gobierno del Distrito Federal.

2.1 El modelo de competencias directivas

Este modelo representa las competencias directivas susceptibles de ser aplicadas por el personal de estructura en las dependencias y delegaciones del GDF.



MODELO DE COMPETENCIAS DIRECTIVAS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEL GDF


 GESTIÓN DEL TALENTO (INVENTARIO DEL TALENTO)= MODELO DE COMPETENCIAS DIRECTIVAS


2.1.1 Competencia en Gestión del talento


La gestión del talento son las competencias requeridas por el personal de estructura para desarrollar los equipos de trabajo y establezca un clima laboral favorable para que los subordinados, jefes y pares puedan desarrollar su talento. Se requiere que el jefe tenga las competencias para establecer metas y objetivos, comunicación asertiva, integración, organización, delegación y autoridad, coaching y empowerment.

TEMÁTICAS SUGERIDAS

v  Manejo de conflictos y toma de decisiones
v  Comunicación y asertividad en el trabajo
v  Integración de equipos de alto desempeño
v  Delegación del trabajo y autoridad
v  Análisis de problemas y toma de decisiones
v  Procesos de coaching
v  Liderazgo efectivo
v  Planeación, organización del trabajo
v  Conducción de reuniones de trabajo
v  Química del talento
v  Principios y valores en la dirección
v  El hábito de crear valor
v  Dirección centrada en valores








2.1.2 Competencia de Eficacia personal

La formación de directivos no puede ser entendida sin el desarrollo competencial de la eficacia personal, entendida como la posibilidad que debe tener el directivo para trabajar la parte personal; es una área que le permitirá entenderse asimismo en relación al manejo de emociones, la proactividad en su labor cotidiana con iniciativa, creatividad y autonomía.

Por otro lado en el aspecto del autogobierno se requerirá asumir una disciplina, concentración y autocontrol para que pueda establecer relaciones productivas con el personal que le rodea. En consecuencia el directivo moderno debe entender que el desarrollo personal está íntimamente ligado a la autoestima personal, por esta razón la autocrítica, el autoconocimiento serán un referente para poder hacer los cambios necesarios, de forma personal, que lo llevarán a un planteamiento de metas personales y profesionales en los lugares donde se desarrolle.


TEMÁTICAS SUGERIDAS

v  Desarrollo de la creatividad
v  Inteligencia emocional
v  PNL aplicada a la dirección
v  Manejo del estrés y trabajo bajo presión
v  Administración efectiva del tiempo centrada en valores
v  Cerebro creativo
v  Ética y valores del directivo




2.1.3 Competencias para la administración de recursos institucionales


GESTIÓN ESTRATÉGICA EN LA ADMINISTRACIÓN DE RECURSOS INSTITUCIONALES



La administración pública como organización está integrada por diferentes recursos y la función del directivo es desarrollar las habilidades para la administración efectiva de esos recursos. En el caso de la administración pública cobra relevancia esta área ya que recordemos que los funcionarios están administrando recursos públicos que son auditados por las contralorías internas y cualquier decisión mal tomada o bien la desviación de los recursos hacia otro objetivo es causa de sanciones civiles y hasta penales. Por esta razón las competencias se vuelven estratégicas ya que recordemos que las concesiones, autorizaciones solo pueden ser aprobadas por el personal de estructura.


TEMÁTICAS SUGERIDAS

v  Planeación estratégica de los recursos institucionales (programación-presupuestación)
v  Conceptos y métodos de la administración estratégica
v  Gestión estratégica (personal y procesos)
v  Programa operativo anual
v  Programación presupuestal
v  Gestión en la administración de recursos humanos
v  Gestión en la administración de los recursos materiales
v  Operación y manejo de los recursos financieros





2.1.4 Competencias para el manejo de la legalidad administrativa



En la administración pública el manejo de los recursos, la planeación de las actividades, el desarrollo de proyectos tiene que ver con la obligatoriedad que tiene el gobierno para satisfacer las demandas ciudadanas. Por esta razón, la actuación del todos los servidores públicos está enmarcada dentro de una normatividad que viene desde nuestra carta magna, leyes, reglamentos, circulares, estatutos, acuerdos. Todos ellos integran el marco normativo de las áreas en donde se desempeñan. Por esta razón el desarrollo de competencias en esta área es crucial para alcanzar los objetivos propuestos dentro de un marco de legalidad. Son conocidas muchas de las sanciones aplicadas a los servidores públicos por hacer caso omiso de la legalidad.



TEMÁTICAS SUGERIDAS
v  Leyes
v  Reglamentos
v  Circulares
v  Convenios
v  Estatuto de gobierno
v  Acuerdos interinstitucionales
v  Marco jurídico administrativo de las áreas (administración, jurídico y gobierno, obras y desarrollo urbano, servicios urbanos, desarrollo delegacional)




2.1.5 Competencias para el manejo de las TIC´s

Las herramientas administrativas no se pueden entender en el mundo de hoy sin la incorporación de las herramientas informáticas. La tendencia de todas las áreas de gobierno es aprovechar los avances tecnológicos en materia de informática e integrarlos en los sistemas de gestión administrativa. Por esta razón los directivos deberán ser conocedores y actualizados en materia de las tecnología de la información y la comunicación. Las interfaces que incorporan información en el sistema van desde un simple procesador de textos, hojas de cálculo, herramientas de diseño, publicación y base de datos hasta el manejo de redes de software libre como Linux hasta plataformas más robustas como los ERP´s. Sea cual fuere el puesto directivo, una de las competencias obligadas en el mundo globalizado es conocer las TIC´s que están incorporadas en la plataforma administrativa.

TEMÁTICAS SUGERIDAS

v    Redes (historia, usos, mercados, futuros)
v    Arquitectura de redes y servidores
v    Utilerías ofimáticas (Word, excel, power point, etc)
v    ERP´s (Sistemas de administración de recursos empresariales)
v    Lenguajes de programación
v    Herramientas para monitoreo de redes
v    Especialización de servidores (datos, aplicaciones, correo, web, de almacenamiento
v    Virtualización
v    Nuevas tendencias (computo nubes)
v    Sistemas de colaboración
v    Redes sociales globales e internas (facebook, twitter, nss, blogs, wikis, sónico,  entre otros)



2.1.6 Competencias en la gestión del servicio ciudadano



La administración pública es la maquinaria gubernamental que rige todas las actividades de los seres humanos en el ámbito de convivencia social y bajo normas de urbanidad aceptable y consignada en la constitución. El servicio público está enfocado a satisfacer necesidades de la colectividad y hacia un ciudadano con deberes y obligaciones; esta es la diferencia fundamental entre una empresa y una organización pública; ya que mientras la primera puede optar por no atender a ciertos clientes, la segunda está obligada a atender a las peticiones de cualquier ciudadano. Es en este sentido la importancia de tener el conocimiento del servicio en todas sus manifestaciones y complejidades, se vuelve una constante para el servidor público. Por esta razón el directivo debe entender, interiorizar y conceptualizar un servicio de vanguardia en todos los ámbitos de la organización, sea hacia el cliente interno y/o externo.
Por otro lado, no solo se debe conocer qué es el servicio, sino que hay que hacerlo más eficiente a través de su conceptualización, desarrollo, medición y certificación del mismo en todas las áreas de las dependencia.

TEMÁTICAS SUGERIDAS

v  Cultura de servicio
v  Servicios de calidad para la ciudadanía
v  Atención, imagen y servicio ciudadano
v  ISO 9000-2000 (atención y servicio) y su actualización
v  Documentación de un sistema de calidad ISO 9001-2000
v  Elaboración de indicadores de desempeño, productividad, calidad e impacto
v  Investigación y procesos del servicio
v  Manejo de quejas en la atención ciudadana
v  Implementación de la calidad


2.1.7 Competencias en temáticas específica


La administración pública busca la satisfacción de las necesidades ciudadanas en todos los ámbitos susceptibles de apoyo.

Por esta razón, las áreas determinarán aquellos conocimientos concretos, específicos y de especialidad que requieren la formación de ciertas habilidades como la música (director de orquesta de una dependencia), la atención a personas a la tercera edad (programa institucional de la tercera edad), atención a zonas boscosas del D.F. (programa de recuperación de suelos, flora y fauna).

Esto significa que además de desarrollar las competencias anteriores, los directivos deberán especializarse en una temática propia y exclusiva del área de trabajo, o por lo menos conocer sus principios, objetivos y aplicación de manera general.

TEMÁTICAS SUGERIDAS
Por definir de acuerdo a la dependencia y áreas de desarrollo institucional















2.1.8 Competencias en estrategia y táctica directiva


El sistema político, del cual depende la administración pública esta manejado por tres ejes fundamentales: La propuesta del gobierno en turno, los directivos (hombres y mujeres) que integran los mandos de las dependencias y los actores políticos que pueden o no permitir la gobernabilidad. Por esta razón, una de las competencias adicionales que requiere desarrollar el directivo es la planeación y táctica directiva, que va desde la planeación de las áreas de trabajo, recursos, tiempos y proyectos hasta el conocimiento y manejo del entorno político-administrativo en el que se desarrollo. El enfoque político administrativo le permitirá entender las circunstancias en las que se desenvuelve, sus posibles amenazas, fortalezas y manejo del medio ambiente organizacional.

TEMÁTICAS SUGERIDAS

v  Planeación estratégica situacional
v  El estado mexicano
v  La gobernanza
v  La administración pública en México
v  Entorno político
v  Balanced Scorecard
v  Mapas estratégicos


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